Energías

Existen distintas teorías esotéricas, las cuáles implican un equilibrio enérgico en todos y cada uno de los elementos que componen la vida de nuestro planeta: en nuestro blog, estamos bastante acostumbrados a hablar del equilibrio: el karma, el ying y el yang, cielo e infierno… sin embargo, existen otras composiciones que, como en este caso, también están implícitas en el equilibrio sin necesidad de tratarse de dos contrapartes bien diferenciadas entre sí mismas: estamos hablando de los cuatro elementos, que conforman el motor de la naturaleza, y todos los seres vivos. Entre los cuatro principales, encontramos un equilibrio energético del cual se benefician todos los entes que conviven en nuestro planeta, desde una simple partícula de vida, hasta el propio ser humano. Como en todo, cada elemento tiene sus propiedades beneficiosas, y otras tantas nocivas, que te enseñaremos a continuación:

Tierra y Aire, dos de los más importantes, que conforman el suelo y el cielo

Tierra: Este elemento es el principal moderador en el ecosistema: pudiendo crear paísajes dignos de mención, o acabar con todo tras varios terremotos y derrumbes. La tierra, se cultiva, lo que proporciona alimento a todo tipo de especies, y nos ayuda en la producción de alimentos para nuestra subsistencia.

Aire: Está directamnete ligado a la vida, y a la relajación: respirar profundamente nos permite seguir viviendo, y calmarnos, en pos de una meditación que nos provea de un control mucho más activo en las situaciones que vivimos de forma cotidiana. La suave brisa, y el viento que recorre nuestro mundo nos proporciona gran cantidad de reacciones positivas, aunque también destructivas: como los huracanes, tornados, etc.

Todos ellos son necesarios para el correcto debenir de la naturaleza, y la evolución en la misma. Son, por tanto, energías esenciales para los seres vivos implementadas en sus vidas y que influyen en las mismas. Cada uno de estos elementos naturales, están relacionados con una serie de factores, que evocan el alma y tienen sus propias propiedades

A nivel popular, el karma es algo así como una ley cósmica, conocido por “impartir justicia” de forma casi poética, ya que la teoría que rodea a esta energía está relacionada con la causa y el efecto, en la cual se viene a decir de forma básica que cada acción tiene sus consecuencias, y su repercusión en el futuro. Por tanto, si realizas acciones buenas, teóricamente deberían ocurrirte situaciones igualmente positivas, y aquellas acciones catalogadas como “malvadas” dentro de la ética y la moral que rige nuestra sociedad, concurrirán en hechos futuros de la misma energía: una negativa.

Es por esto, que se ha extendido la famosa frase de: “El Karma te lo devolverá” entre los ciudadanos, como una especie de justicia divina, provocada por esta energía.

Controlar el karma a través de tus propias acciones: buenas causas, se convertirán en momentos y vivencias positivas futuras

Las actividades, o pensamientos realizados con buenas intenciones, y un buen corazón, repercuten en el futuro en todas aquellas vivencias positivas que nos ocurran, siendo aquellas otras tantas maliciosas, las que nos provocan sufrimiento, o problemas en nuestra vida cotidiana. Todo tiene su eco en el futuro, y por tanto, debes de comportarte de forma que el karma sea lo más positivo y beneficioso posible, ya que al fin y al cabo estás reclamando algo que tendrá sus consecuencias en tu propia vida futura, por lo que es altamente conveniente que esto sea bueno en pos de mejorar tu vida.

Por tanto, podríamos decir que la energía que evocamos a raíz de nuestros actos, y pensamientos, es lo que conforma esta ley de causa y efecto que denominamos como karma, y que tan presente está en cada paso que damos en nuestra vida, y a medida que vamos acumulando momentos y vivencias.